ARTÍCULOS

El equilíbrio & los extremos

  • La necesidad constante de equilibrio en el cuerpo humano

  • La tendencia actual a equilibrarse a través de alimentos extremos

  • El impacto en las relaciones

  • Introducción al concepto YIN/YANG

Hablar de nutrición es hablar de energía. Y la energía que conocemos tiene una particularidad: se presenta en polaridad (representado de manera hermosa en el símbolo del YIN YANG). No haya energía, tal cual la conocemos, sin que haya dualidad. Todo el universo se mueve en el balance de las polaridades - y eso es justo lo que le aporta movimiento, vida.

Ese mismo patrón se ve en el cuerpo humano y también se puede observar en los alimentos: de acuerdo con sus características se puede decir si un alimento es más yin o más yang. Por ejemplo, los alimentos de origen animal tales como carnes, huevos, quesos y derivados son de naturaleza YANG, y además extremados. Cuando nos alimentamos con productos de energía extrema nuestro cuerpo nos pide consumir productos extremos de la otra polaridad: en ese caso, energía YIN en extremo, que se encuentra en alimentos como el azúcar, refinados, alcohol o frutas en exceso.

Eso se da porque la necesidad de equilibrio es imprescindible a todo sistema vivo. Veamos más:


LA COMPENSACIÓN

El ser humano es parte de un todo que, a la vez, lo incluye y lo supera. Hay un movimiento imperativo de equilibrio que condiciona la vida en el planeta. Ese movimiento se expresa en leyes físicas, biológicas y mentales. Dentro de ese estado de orden natural, la compensación es la forma primera de producir equilibrio. Si imaginamos coger un péndulo y subirlo hacia un extremo, luego soltarlo y observar que se va al otro extremo, entendemos que eso se debe a la inercia del primero movimiento. Se elige la primera parte del proceso (acción), mientras la segunda (reacción) es una consecuencia y no puede ser dirigida: una ley de la física que comparte su esencia con el concepto hindú de karma, la ley espiritual de acción y resultado más conocida en Oriente.

Se podría comparar la acción-reacción a una especie de ley de gravedad en horizontal, donde vivimos nuestras experiencias en un espacio-tiempo lineal.

Este mecanismo esta diseñado para mantener el equilibrio energético de un sistema vital. Es la oscilación proporcional de las energías lo que lleva a lo que conocemos como equilibrio. Un estado de equilibrio o un estado de salud no es un estado de no-movimiento, o un estado centrado y si un estado de movimiento coherente con las demandas energéticas del sistema en particular. Es fácil entender eso al observar un equilibrista caminando: la única forma de avanzar por la cuerda es moviéndose de un lado a otro (con la misma intensidad a cada lado). Obvio que cuanto menos se aleje del centro menos energía se gastará para compensar el movimiento y mantener el equilibrio.


EL EQUILÍBRIO A TRAVÉS DE LOS EXTREMOS

La energía de la cual nos servimos para mantenernos vivos, como ya dicho, se expresa en dualidad. Esa dualidad toma distintas formas y nombres: yin/yang, masculino/femenino, expansión/contracción y infinitos otros símbolos que intentan comunicar a la mente racional algo que la supera. Y para que haya armonía esa energía pide equilibrio. Hasta ahora, el patrón básico de búsqueda de equilibrio a un nivel social fue el de los extremos. Vivimos en una sociedad de extremos y como partes receptivas y constructoras de ella, a nivel personal también reflejamos ese patrón.

Cuando uno experimenta la reacción de un comportamiento extremo siente que no tiene elección y que no participa de lo que ocurre. Experimenta la intensidad del proprio sistema en el intento orgánico de recuperar el estado de equilibrio. En esa esfera de cosas se encuentras las compulsiones y las adicciones, por ejemplo. Verse sujeto a ese automatismo genera una serie de resentimientos; uno pierde el sentimiento de ser dueño de su vida y de sus decisiones, ya que, por el efecto péndulo se ve empujado a ir al extremo opuesto repetidas veces y bajo la misma intensidad, una vez que cuanto más se va a un lado, lo mismo tanto tendrá que ir al otro.

Ese hecho se puede observar en todas las esferas del comportamiento humano. Tomemos el mundo laboral como ejemplo. Muchos en la ejecución de sus deberes tienen por delante una semana exhaustiva, rígida, concentrada (es decir, extremada en las características YANG) que tiene que ser compensada por un fin de semana de despilfarro, dispersión o relajación a cualquier coste, alcohol u otras drogas, que a la larga llevan al agotamiento (tocando el otro extremo, YIN, del péndulo). Eso porque la tensión extremada pide una relajación extremada.

Esa misma dinámica se puede ver en muchas propuestas de dietas. Me recuerdo una colega que, al probar una de ellas, de lunes a viernes soportaba algo de hambre por mantener la milagrosa disciplina que le haría perder sus kilos indeseados. A base de represión y aguante emocional (tensión) era capaz de mantenerla, pero al llegar al fin de semana su cuerpo emocional vencía la batalla y, derrotada, se acostaba a la cama a devorar una tableta entera de chocolate. Compensación para equilibrar el sistema, a un alto precio, gasto de energía y estrés emocional.

EL EQUILÍBRIO EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES

Otro ejemplo de la tendencia en guiarnos por los extremos se ve en las relaciones afectivas. Tanto hombres como mujeres poseen ambas energías: masculina y femenina. Sin embargo, el hombre, que tiene una esencia YANG, masculina, puede, siguiendo pautas culturales, alejarse tanto de su naturaleza YIN que pasa a depender de una fuente externa YIN para equilibrar su súper estimulada parte YANG (el macho ibérico es un buen arquetipo). Esa fuente externa de energía YIN puede tomar forma en una relación afectiva de dependencia, o la adicción a una droga (las drogas tienen naturaleza YIN) u otra forma de compensación. Al no saber como conectar con su energía femenina interna, pasa a depender de encontrarla fuera. Lo mismo pasaría a la mujer que no es capaz de entrar en contacto con su masculino interno (su naturaleza YANG), pasando a depender de una referencia externa a la cual vincularse, casi siempre en estado de dependencia (el arquetipo de la esposa sumisa).

En el sexo muchas veces es posible observar el mismo patrón. La excitación que surge de un estado de tensión acumulada busca equilibrio a través de una relajación en la misma intensidad. Para el hombre, eso se traduce en una necesidad imperativa de eyaculación, casi siempre acompañada de un agotamiento energético. Y el agotamiento no se debe solamente a la eyaculación en si misma, ya que los niveles de energía cambian mucho de individuo a individuo, pero si es resultado de un proceso donde eyacular es usado como un medio para obtener la relajación de un sistema en estado extremado de tensión. Es casi como si la relajación que se obtiene por la eyaculación fuera lo que permitiera entrar en contacto con el cansancio acumulado, que hasta entonces, estaba siendo evitado, a través de la acción compulsiva. Para la mujer, esa necesidad puede traducirse en una obsesión por el orgasmo, a punto del dinamismo del encuentro pasar a segundo plan y el protagonismo se convertir en una meta: llegar al orgasmo.

Así como la semana de trabajo también va de meta: llegar el fin de semana, el sexo tiene la suya: llegar al orgasmo. Cuando nos desconectamos del ritmo natural del balance energético y caemos en el sistema de equilibrio a través de la compensación y de los extremos, nos distanciamos de la realidad placentera de la vida. En ese proceso el viajero pierde el viaje pensando en alcanzar el destino.

Cuanta energía estamos gastamos en ese modelo? Será que lo hemos elegido o ya nos vino dado? Habrá otra forma de vivir en equilibrio?


APENDICE SOBRE YIN/YANG

YIN YANG son conceptos que ilustran la polaridad básica que gobierna la energía en el mundo. Gracias a esa fuerza conciliadora las energías opuestas se conectan, se combinan y se convierten en fuerza creativa. En el YIN se guarda la simbología de lo femenino, de lo suave, lo expansivo, lo receptivo y en el YANG del masculino, el activo, la contracción, la fusión. A nivel físico YIN es frio, oscuro, húmedo, es la noche, la luna, mientras YANG es caliente, seco, el día, el sol. No son conceptos absolutos, son relativos. Un objeto solo puede ser clasificado en más YIN o más YANG en comparación con otro objeto. Además, tener en cuenta que en el YIN está el YANG y en el YANG está el YIN. El pensamiento aquí no es lineal, es cíclico. YIN YANG también puede ser visto como un ejercicio mental de comprensión que ayuda a romper los limites del pensamiento lineal y expandir la comprensión holística de cada fenómeno. Es una metáfora potente que ayuda a acercar la mente analítica y racional a la abundancia de la mente intuitiva y simbólica, conectando el sentir al pensar y favoreciendo profundidad y entendimiento.


* La ilustración es de Quique Sena y se llama En la cuerda floja III - www.quiquesena.com