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La nutrición de los tres centros: físico, emocional y intelectual - PARTE II

  • Los tipos de alimento de cada centro

  • Estados de equilibrio y desequilibrio

  • La alimentación consciente

En nuestra visión de la nutrición relacionada a la personalidad, entendemos que el ser humano se nutre de diferentes tipos de alimentos. Y se estudia el impacto que estos alimentos tienen sobre el carácter. Pero al hablar alimentos no nos referimos solamente a la comida y sí a todo tipo de experiencia vivida. Para facilitar la comprensión se explica ese posible mapa nutricional a través del lenguaje de los tres centros, o tres cuerpos: Cuerpo físico, emocional y mental (para mas detalles ver artículo).

Cada uno de estos centros posee su proprio tipo de nutrición, que vibra en una frecuencia similar a él. En principio, el único centro que necesita alimentos físicos es el primer centro, sin embargo dentro del proceso constante de relación y interdependencia que hay entre los centros, la alimentación física se ve afectada por todos ellos. En ese artículo se explica mas detalladamente este tema.


PRIMER CENTRO: LO FÍSICO
los instintos, la supervivencia, el sexo (instintivo)

“En la fluidez de la base no hay apegos”

La comida y la bebida como alimentos para el ser humano se relacionan con el primero centro, el cuerpo físico y el primer chakra. La función de la psique correspondiente es la sensación. El elemento relacionado es la tierra. La función instintiva predominante en este centro es la de supervivencia. A nivel psicológico se relaciona directamente con el arquetipo del niño interior.

En equilibrio: se come por nutrir el cuerpo físico, con capacidad de escucha de las necesidades del organismo de acuerdo con las actividades desempeñadas. Es interesante observar como se alimentan los animales, pues al estar en este nivel pueden enseñarnos a comer de forma equilibrada.

En desequilibrio: se busca seguridad en la comida y en los hábitos alimentares, llevando a vicios y a una alimentación inadecuada. El miedo a la escasez puede reflejarse en la forma como uno se alimenta. La necesidad de placer sexual puede ser compensada de forma desequilibrada por la ingestión de alimentos, lo que sobrecarga todo el sistema digestivo y produce insatisfacción crónica. También el apego a la comida que surge de algún tipo de inseguridad dificulta una relación fluida con la alimentación, porque el individuo apegado toma cualquier tipo de actualización en sus hábitos como una amenaza real a su seguridad.

El miedo es la emoción responsable por el desequilibrio en este centro.

ALIMENTOS DEL PRIMER CENTRO: los ejercicios físicos, el sexo a nivel instintivo, el contacto con la naturaleza, el descanso, en bien estar físico, el arraigo grupal, el tener raíces, la seguridad física.


SEGUNDO CENTRO: LO EMOCIONAL
el juego, el placer, la curiosidad, el sexo (lúdico)

“Darse gratificación a uno mismo es el primer paso para recibirla de los demás o para darla a otros”

A nivel emocional también necesitamos alimentos, que en este caso no se trata de comida, y sin de un tipo de alimento mas cercano a las vivencias o a las experiencias. Sin embargo, es muy común tratar de suplir el hambre emocional de la misma forma en que se nutre el hambre físico. Al intentar nutrir el centro emocional con comida, se sobrecarga el centro físico sin suministrar verdadero alimento emocional. Este tipo de alimentación inadecuada suele conocerse como alimentación emocional.

A nivel psicológico este centro esta relacionado a la adolescencia y al arquetipo femenino del cual la madre es la fuerza principal. Su elemento es el agua y la capacidad de fluir, es decir, la flexibilidad necesaria para adaptarse de la forma más provechosa posible a las situaciones. La función de la psique correspondiente al segundo centro es el sentimiento y a nivel de frecuencia es menos denso que el centro físico.

Sin embargo, el centro emocional también puede influir de forma positiva en la alimentación física, llevándola a un grado mas alto de consciencia, que puede experimentarse como placer.

En equilibrio: se despierta el goce y el disfrutar. Surge el espirito de curiosidad, de experimento. Se pierde la carga o el miedo de comer por obligación. Se recupera el juego, que muchas veces fue reprochado en la primera infancia. Este placer al comer está directamente ligado al placer sexual. Incluye la consciencia del primer centro (cuando están en equilibrio, cada centro ascendente lleva en consideración el anterior).

En desequilibrio: se busca en la comida y la bebida un sustituto a otro placeres sensuales que están en falta, como el conocido chocolate en la cama. O para combatir la ansiedad que resulta de la energía estancada en el organismo, muchas veces generando tensión. Este tipo de actitud suele producir adicciones, disturbios de peso, etcétera. Lo opuesto también puede pasar y reprimir el placer natural de alimentarse debido a creencias equivocadas como la culpa. En casos extremos puede afectar el primer centro y comprometer de verdad la supervivencia.

La culpa es la emoción responsable por el desequilibrio en este centro.

ALIMENTOS DEL SEGUNDO CENTRO: el placer, el disfrutar, el contacto, el sabor, el juego, el sexo a nivel lúdico y/o afectivo, la seguridad afectiva, la creatividad, la belleza, las relaciones.


TERCER CENTRO: LO INTELECTUAL
los ideales, los juicios, los deberías, la información, el conocimiento

A nivel mental, o intelectual, se necesita otra clase de alimento: información, conocimiento, ideas. Hay personas que están adictas a la información, en una actitud no muy diferente a la gula por la comida. Cada individuo tiene la tendencia a apoyar su sentido de identidad y seguridad en uno de esas características: físicas, emocionales o mentales. La ansiedad se muestra en cada uno de forma diferente, pero la esencia es la misma. Hay un hambre que exige ser colmada. En este sentido, no hay mucha diferencia entre la actitud de una persona viciada en libros (como un patrón de respuesta a su ansiedad) a un fumante compulsivo o un adicto al milk shake del Mcdonald's.

El elemento correspondiente a este centro es el fuego. La función de la psique es el pensar. A nivel psicológico esta relacionado a lo masculino, teniendo como principal arquetipo el padre.

En el tercer centro, es muy importante estar atento a las creencias limitantes. Ej: 'Yo como fatal', 'Es muy difícil cambiar' o 'Estoy enganchado'. Cada frase de este tipo tiene el poder de auto hipnotizarnos y de hecho hacerse real, con nuestra cooperación inconsciente.

En equilibrio: surge a ese nivel un grado más alto de consciencia, gracias a mayor capacidad de discernimiento y informaciones útiles adquiridas por el centro intelectual. Estamos acercándonos a la alimentación adulta, que lleva en cuenta los niveles anteriores pero que ya no está bajo su jugo.

En desequilibrio: aquí surgen los juicios y las ideas preconcebidas. El idealismo puede interferir de forma negativa, sobreponiendo las creencias por encima de la necesidad real del cuerpo como un todo. Es el riesgo de alimentarse desde el intelecto, perdiendo la escucha natural del organismo. El gran riesgo con los 'ismos'. Otro exceso posible aquí es buscar la identidad a través de más comida (más cuerpo). A base de tales ideas se puede privar el cuerpo de lo que necesita (bloqueo del primer centro), o reprimir su espontaneidad (bloqueo del segundo centro). Aquí el tema a tener cuidado es el control, que crea rigidez. La emoción que lo desequilibra es la vergüenza (o su opuesto complementario, el orgullo).

ALIMENTOS DEL TERCER CENTRO: conocimientos, informaciones, datos técnicos, teorías, la capacidad de discernimiento, la concentración, la capacidad de decisión, la voluntad, la disciplina, el poder individual sano, la capacidad de trabajar, la autonomía, la independencia.


EL CUARTO CENTRO: EL CORAZÓN
el equilibrio, la armonía, la coherencia, la compasión

“La meditación es el pan del alma” – Sri Prem Baba

Aquí surge la alimentación consciente, madura. Es resultado de una relación armoniosa de los tres niveles de consciencia anteriores y tiene a su disposición la inteligencia particular de cada centro y de cada forma particular de relacionarse con los alimentos. En este punto es posible alimentarse desde la confianza. Se hace más nítida la sensación de gratitud por los alimentos y la comprensión de la interdependencia que hay entre todo. Puede surgir una nueva consciencia, a nivel social, que va mas allá del circulo convencional de relaciones y pasa a abarcar un espectro mucho más amplio de la sociedad. De hecho, solo este tipo de consciencia permite una verdadera participación activa en la sociedad como agente transformador en ella.

Hay una tendencia a elegir alimentos de más alta vibración. La comida puede volverse un acto sagrado de energía y presencia, o sea, un acto creador de consciencia en si misma. Este nivel obviamente incluye los otros niveles y aflora tras un trabajo previo (pero no lineal en el tiempo) con los niveles anteriores.

Los tres centros anteriores estaban regidos por el impulso y por su característica dominante principal. En el cuarto centro empieza a surgir la autonomía proveniente de un sentido más amplio de unidad. El acto de la escucha es lo que permite el surgimiento del cuarto centro. El 4 es el centro del equilibrio.

ALIMENTOS DEL CUARTO CENTRO: el amor, la compasión, la meditación (los tres cuerpos en coherencia), la respiración.

APENDICE Sobre la meditación: Una de las principales funciones de la meditación, en un primer nivel, es el de suministrar cierto tipo de alimento muy valioso: la contemplación, que es la capacidad de observar sin juzgar. Queda claro que meditación es una actitud, más que una posición o ejercicio. Una actitud de coherencia. Hasta el tercero centro era posible observar, pero posiblemente bajo control. Al nivel del corazón se hace posible la observación pura, que resultará en impresiones que son como alimento para el ser y sin la cual el desarrollo espontáneo se limita.



* Crédito de la ilustración: www.ffoart.tumblr.com